Convergencias y divergencias de una relación vecinal

Entendemos por desigualdad económica el indicador que comprende todas las disparidades en la distribución de bienes e ingresos económicos. Se hace especial hincapié en la distribución de la renta. El término se refiere normalmente a la desigualdad entre individuos y grupos en el interior de una sociedad, aunque también la podemos utilizar para medir la desigualdad entre países.

En la presente entrada trataremos de hacer un análisis comparativo de la situación socioeconómica en Argentina y Brasil. El motivo de esta elección no responde solo a motivos de proximidad geográfica o a averiguar si su rivalidad futbolística traspasa las fronteras de lo meramente deportivo, sino que la voluntad última de nuestro estudio será determinar si las constantes crisis que han afectado a sus economías o el tardío desarrollo de las mismas han podido tener un efecto importante en la desigualdad de sus sociedades.

El contexto económico de Brasil

Ésta fotografía muestra las dos primeras capitales de Brasil, Salvador de Bahía y Río de Janeiro (ciudades costeras). En el siglo XIX se decidió trasladar la capital hacia el interior.Fuente: página oficial de la CIA.

Ésta fotografía muestra las dos primeras capitales de Brasil, Salvador de Bahía y Río de Janeiro (ciudades costeras). En el siglo XIX se decidió trasladar la capital hacia el interior.
Fuente: página oficial de la CIA.

Brasil dispone de abundantes recursos naturales y su economía está relativamente diversificada. Gran potencia agrícola, Brasil es el primer productor mundial de café, caña de azúcar, naranjas, y uno de los primeros productores de soja, así como el cuarto en exportaciones de madera. El país atrae a bastantes empresas multinacionales de la industria agroalimentaria y de los biocarburantes. Brasil cuenta con el mayor volumen de ganado comercial del mundo. Aún así, la aportación de la agricultura al PIB es relativamente escasa, ya que representa únicamente el 6,6%, pero este sector asegura el 40% de las exportaciones.

Se trata también de un gran país industrial. La explotación de su riqueza en minerales le coloca como segundo exportador mundial de hierro y uno de los principales productores de aluminio y hulla. Como país productor de petróleo, Brasil podría autoabastecerse a corto plazo. La importancia del país en los sectores textil, aeronáutico, farmacéutico, automovilístico, siderúrgico y químico es cada día mayor. La mayoría de los grandes fabricantes de automóviles han establecido unidades de producción en el país. El sector industrial representa casi más de un cuarto del PIB.

El sector terciario representa dos tercios del PIB. El país ha emprendido estos últimos años la producción de servicios con alto valor añadido, especialmente en el ámbito de la aeronáutica y las telecomunicaciones.

En el cuadro anterior podemos observar la evolución de algunos de los indicadores macroeconómicos más importantes de la economía brasileña.


En el cuadro anterior podemos observar la evolución de algunos de los indicadores macroeconómicos más importantes de la economía brasileña.

Se observa que los altos picos inflacionarios se corresponden con altas tasas de pobreza, como ejemplos podemos utilizar los años 1990 y 1992, lo que nos da a entender que la inflación perjudica a aquellos de bajos ingresos y que cuando los incrementos de precios existieron a bajas tasas no hubo aumentos significativos de la tasa de pobreza. Sin embargo, pese a la estabilización de precios que se produjo a partir de 1995 la pobreza no disminuyó, sino que se mantuvo constante oscilando entre el 35% y el 32 %.

Es también reseñable el hecho de que el desempleo fue creciendo desde comienzos de los años 90, incluso aún ante crecimientos de la economía, generando su mayor pico en el año 2003. Esta situación se agravó con la crisis que atravesó la economía brasileña en 1998, lo que implicó leves incrementos del PIB per capita pita, tasas de desempleo muy altas y un índice de pobreza que alcanzó el 35,3%.Si bien la economía brasileña creció a un ritmo constante, este crecimiento no se vio reflejado a la hora de poder paliar factores que amenazaban al país como la redistribución de la riqueza, el desempleo y la pobreza, variables que permanecieron prácticamente estancadas.

La llegada de Lula da Silva al poder y el éxito de sus políticas sociales, contribuyeron la caída en el índice de pobreza desde 2004 hasta el 2008, aumentaron la ocupación, y redujeron la desigualdad.

El contexto económico de Argentina

Imagen de satélite del cono sur de América del Sur. Muestra la vegetación verde en la Cordillera de los Andes del sur de Chile, las llanuras patagónicas del sur de Argentina y las Islas Malvinas. Las zonas verdes brillantes son las floraciones de algas. Fuente: NASA

Imagen de satélite del cono sur de América del Sur. Muestra la vegetación verde en la Cordillera de los Andes del sur de Chile, las llanuras patagónicas del sur de Argentina y las Islas Malvinas. Las zonas verdes brillantes son las floraciones de algas.
Fuente: NASA

La economía de la República Argentina se beneficia de enormes recursos naturales, una población sumamente alfabetizada, un sector orientado a la exportación de productos agrícolas y una base industrial diversificada. Sin embargo, sus resultados económicos han sido muy desiguales a lo largo de la historia. A principios del siglo XX era uno de los países con mejores perspectivas del mundo, pero en la actualidad se ha estancado como un país de ingreso superior medio y en vías de desarrollo.

La producción de alimentos agropecuarios ha sido, tradicionalmente, uno de los puntales de la economía argentina, principalmente la producción de cereales y oleaginosas (vegetales de cuya semilla puede extraerse aceite), que juntos constituyen la primera exportación del país. Por su parte la ganadería bovina, que aporta la materia prima para la industria de la carne, es un sector de gran importancia. Otros productos de exportación son el petróleo, el gas natural y los productos petroquímicos. Por otra parte, la industria manufacturera argentina es el sector que más valor aporta al PIB, alrededor del 25% del total. Las manufacturas también tienen un peso específico dentro del sector industrial ya que son un foco importante de generación de empleo.

En el cuadro anterior podemos observar la evolución de algunos de los indicadores macroeconómicos más importantes de la economía argentina.

En el cuadro anterior podemos observar la evolución de algunos de los indicadores macroeconómicos más importantes de la economía de Argentina.

Analizando las series de datos correspondientes a Argentina durante el período 1990-2008, se observa que no siempre coincide un crecimiento del PIB per capita con mejoras distributivas, y menos aún con reducciones de la pobreza o reducción del desempleo. Si nos fijamos atentamente podemos observar una tendencia creciente de dicho indicador para todo el período, exceptuando pequeñas caídas en 1995 cuando tuvo lugar la crisis del Tequila en México y en 1999 cuando otra crisis afectó a Brasil y arrastró consigo el MERCOSUR. Una caída mucho mayor se produjo en el período 2001-2002 durante la crisis financiera en Argentina, conocida como “el corralito”.

Por otra parte, la pobreza tuvo altibajos, reduciéndose a principios de los años 90, incrementándose a partir de 1994, y tras producirse otro pequeño descenso hacia finales de los 90 aumentó drásticamente tras “el corralito” hasta alcanzar un máximo de 57,5% en el año 2002. A partir de entonces la tendencia fue la disminución paulatina de la tasa de pobreza aunque parece ser que actualmente su valor está estancado, y quién sabe si podría aumentar, dada la gran inflación en la economía argentina. En los gráficos que siguen a continuación podemos observar dichas tendencias y compararlas con las de Brasil, notablemente distintas.

(Fuente: INDEC: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos // IBGE: Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística)

Fuente: INDEC: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos IBGE: Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística

(Fuente: INDEC: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos // IBGE: Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística)

Fuente: INDEC: Instituto Nacional de Estadísticas y Censos IBGE: Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística

El caso brasileño es, como podemos apreciar, mucho menos brusco en sus fluctuaciones. El país carioca ha sido capaz de reducir el indicador de la pobreza del 41% en 1991 al 30 % en 1993. Hasta 2005 se mantuvieron valores en torno al 32 % y a partir de allí se logró un descenso notorio hasta alcanzar el 18 % en 2008.

En el cuadro estadístico referente al desempleo podemos notar que, según el INDEC, en la década de los 90 el desempleo en Argentina tuvo fluctuaciones con una tendencia al aumento del mismo que duraron hasta principios del 2000, alcanzando su punto máximo en el año 2002 con una tasa de desempleo próxima al 21,5 %. A partir de 2003, una vez dejado atrás el período más crudo de la crisis argentina, descendió continuamente hasta alcanzar en el 2008 los valores de principios de 1990, que se situaban entre el 8 y el 9 % de la población. En cambio en Brasil, si bien en este mismo período se observa una tendencia creciente, los valores son sensiblemente inferiores a los de su país vecino. Presenta también dos picos aunque no tan marcados, con valores máximos en 1999 y 2003 que rozan el 13%. Después de dicho período los valores siguen una tendencia decreciente hasta el 2008.

Tras la crisis en Argentina comenzó una mejora redistribuida y una caída del desempleo y la pobreza, conforme hubo crecimiento económico. Aunque bien es cierto que la economía argentina solamente podrá superar estas crisis recurrentes de balanza de pagos (provocadas por la Ley de Convertibilidad de 1991 y la devaluación del dólar argentino en 2001) en un contexto de crecimiento cuando se decida a poner en marcha una remodelación cualitativa de su estructura productiva que permita el crecimiento con un equilibrio relativo de su cuenta corriente. Aunque para ello se requiere una nueva política industrial y tecnológica que persiga centralmente este objetivo.

Cómo bien hemos comentado con anterioridad para medir la desigualdad económica de un país es conveniente analizar la evolución del PIB de ese país y compararlo, en este caso, con el otro país estudiado.

Fuente FIDE: Fundación de Investigaciones para el Desarrollo

Fuente: FIDE, Fundación de Investigaciones para el Desarrollo

El gráfico anterior nos muestra la evolución del crecimiento anual del PIB argentino desde 1990. Podemos observar que desde finales de la década de los 80 y hasta 1990 el crecimiento ha sido negativo como consecuencia de los procesos inflacionarios. A partir de 1991, y tras ponerse en marcha el Plan de Convertibilidad, Argentina mejoró notablemente su posición en el mercado internacional creciendo a un ritmo superior al 12% anual, dicha tendencia creciente continuó hasta 1994 cuando la crisis del Tequila en México ralentizó el crecimiento argentino hasta dejarlo alrededor de un 6% en los años 1993 y 1994. En 1995, la crisis mejicana dejó sus secuelas en la economía argentina, legando tras de sí un caída del 2,8% del PIB. Durante 1996 hubo cierta recuperación del flujo de capitales e inversiones hacia la región latinoamericana que favoreció la recomposición  económica a nivel general. Dicha recuperación continuó hasta 1998 cuando se desaceleró como consecuencia de la crisis asiática y rusa que afectó a Brasil y al MERCOSUR en conjunto. El descenso en el nivel de actividad económica se alargó hasta 2001 y tras la salida forzosa de la convertibilidad se produjo una caída más acusada aún de la economía, evidenciándose en el año 2002 con una valoración negativa del PIB de 10,9 %.

Fuente: INDEC y FMI

Fuente: INDEC y FMI

A partir de 2003, como nos muestra el gráfico superior, Argentina comenzó a recuperarse económicamente con un crecimiento sostenido.

Fuente: Agencias EFE, DPA y Ansa

Fuente: Agencias EFE, DPA y Ansa

El PIB interno de Brasil ha experimentado una tendencia irregular como podemos apreciar en las importantes fluctuaciones dibujadas en el gráfico superior. La mayor caída se produjo en 1990, con un descenso del 4,2% y la tasa con mayor crecimiento se registró en 1994, período en el que la economía brasileña creció un 5,9%.

Una vez introducido el Plan Real (plan de estabilización económica ideado por el gobierno de Itamar franco), el PIB se mantuvo sin alteraciones hasta 1998. A comienzos de 1999 el país entró en crisis, durante el período de recesión el PIB brasileño de mantuvo estable, aunque el PIB per capita se vio afectado en mayor medida.

Generalmente, la producción nacional brasileña ha aumentado desde el nacimiento de MERCOSUR. Las desaceleraciones observables en 1998 y 1999 son las únicas de este período. En el año 2008 la producción alcanzó sus máximos valores.

Fuente: banco central /ibge

Fuente: banco central / IBGE

En los últimos años ha tenido dos picos importantes de crecimiento económico, en 2004 y 2007 con valores de 5,7 % anual, fundamentados principalmente en el sólido aumento de la demanda interna, a causa de la expansión del consumo (debido a mejoras en los salarios) y a la inversión.

Además del PIB interno de un país otra medida que nos facilita información para medir la desigualdad entre países es el PIB per capita.

PIB Per Capita

La renta per capita o PIB per capita es la relación que hay entre el PIB (producto interior bruto) de un país y su cantidad de habitantes. Para obtenerlo, hay que dividir el PIB de un país por la población del mismo. Es un indicador usado para estimar la riqueza económica de un país, así pues podemos considerar que la renta per capita está positivamente correlacionada con la calidad de vida de los habitantes de un país.

Los años de crecimiento continuo en la economía argentina desde 2003, acompañados por una severa caída en la tasa de crecimiento de su población, lograron mantener su liderazgo en Sudamérica durante los años 2006, 2007 y 2008. Argentina se situó entonces como la economía con mayor PIB per capita de la región.

De acuerdo con estos resultados, hoy Argentina se posiciona entre los 50 mejores estados a nivel global, por encima de todas las economías sudamericanas, incluso las más potentes como Brasil y Uruguay.

Fuente: FMI y guía del mundo

Fuente: FMI y Guía del Mundo

Al observar el gráfico superior, vemos la evolución del PIB per capita en Argentina y Brasil desde la década de 1990. El caso argentino manifiesta un importante incremento en dicho período de tiempo, con dos caídas bien marcadas, primero en 1995 y luego en 2002 como consecuencia de sendas crisis que ya hemos explicado con anterioridad. A partir del 2003 las mejoras fueron muy importantes, esto ayudó a alcanzar la cantidad de US$ 16.000 a la que hemos hecho referencia más arriba.

El PIB per capita brasileño, al igual que el de Argentina, va creciendo continuamente, con una pequeña excepción el año 1998 (inicio de la recesión).
Del mismo modo que en su país vecino, los altos picos inflacionarios en Brasil se corresponden con las altas tasas de pobreza. De nuevo, podemos concluir que la inflación perjudica a aquellas personas con ingresos más bajos. No obstante, una vez estabilizados los precios en el año 1995 se observó que la pobreza no disminuyó sino que se mantuvo constante alrededor del 35% y el 32% durante ese período.

El desempleo sin embargo ha crecido de forma más o menos sostenida des del año 1990, cuando las tasas de desempleo y pobreza alcanzaron los mayores valores del período. En el año 2003, coincidiendo con la llegada de Luis Ignacio “Lula” Da Silva al gobierno de Brasilia, la tasa de desempleo empezó a disminuir y la renta de los brasileños más pobres ha crecido más desde entonces que la de los ricos.

Conclusiones

Aunque el éxito no esté garantizado, Argentina tiene ciertas posibilidades para acelerar su crecimiento y desarrollo hasta ponerse a la altura de los demás países desarrollados. No obstante el desarrollo es mucho más complejo y no solamente se basa en el crecimiento económico de un país sino en la transformación de una sociedad en todo su conjunto. Actualmente el país tiene serios problemas de inseguridad, desempleo, pobreza y mala distribución del ingreso como hemos podido observar en los gráficos anteriores. Y hasta que estos aspectos no mejoren para la mayor parte de la población Argentina no estará a la altura de los demás países desarrollados. Para poder mejorar en ciertos aspectos anteriormente citados es necesaria la intervención del estado. En ámbitos como por ejemplo: la educación, la atención de la salud para toda la población, la creación de un sistema jurídico eficaz, etc. Es por este motivo que el camino hacia un desarrollo económico es largo y a la vez con muchos obstáculos.

En el caso de Brasil  hemos podido ver como su  demografía y su territorio, así como la posesión de diversos recursos naturales y tecnológicos (los cuales han impulsado el desarrollo industrial) son ciertas características que posicionan a este país como más fuerte. Finalmente cabe destacar que su sector agrícola es totalmente autosuficiente, esto permite abastecer tanto las demandas internas como externas del país.

Una vez implementado el MERCOSUR, Brasil se ha consolidado como líder económico de la región.

El crecimiento económico de este país así como su solidez institucional y bienestar social con reducción de la pobreza y de la desigualdad sitúan a Brasil en el escaparate internacional.

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Revolución Industrial en Cataluña

Después de siglos de estancamiento en Europa, un cambio en las condiciones de producción indujo un enriquecimiento espectacular que se fue generalizando a lo largo de las siguientes décadas. La cuna de este proceso fue Gran Bretaña dónde la aparición de maquinas e instrumentos hábiles que utilizaban la energía natural en vez de la humana propició las condiciones ideales para la producción y el consumo en masa.

En esta imagen se observa un mapa del continente europeo, dónde se observan las principales zonas en las que se desarrolló la Revolución Industrial.Tal y como la leyenda del mapa nos muestra, en color rojo encontramos las principales regiones industriales. El color verde más intenso nos muestra la cuna de la Revolución Industrial. Y con los demás tipos de verde podemos apreciar sobre que época llegó la Revolución Industrial en cada país

En esta imagen se observa un mapa del continente europeo, dónde se observan las principales zonas en las que se desarrolló la Revolución Industrial.
Tal y como la leyenda del mapa nos muestra, en color rojo encontramos las principales regiones industriales. El color verde más intenso nos muestra la cuna de la Revolución Industrial. Y con los demás tipos de verde podemos apreciar sobre que época llegó la Revolución Industrial en cada país

En otras regiones europeas, como en Cataluña, ya se había desarrollado con anterioridad un proceso de protoindustrialización ligado a la industria algodonera y las fábricas de indianas (tejidos de algodón estampados), aunque este se vio truncado en los inicios del S.XIX por el estallido del conflicto conocido como “Guerra del Francès”, que supuso un declive económico notable sobretodo ligado a la pérdida de las colonias norteamericanas. Este fue el motivo por el cual el desarrollo completo de la industria textil catalana no se produjo hasta los años treinta de ese mismo siglo.

Otra de las coyunturas a las que tuvo que hacer frente la industria catalana fue la pobreza de su subsuelo. La escasez de carbón unida a las dificultades para su transporte desde Asturias provocó la dependencia energética del extranjero, especialmente del RU, que era de dónde provenía la mayor parte del carbón consumido en las fábricas catalanas.

Además la debilidad del mercado interior español, formado básicamente por agricultores y ganaderos con poca capacidad adquisitiva, suponía una demanda paupérrima y ligada a las fluctuaciones de una producción agraria atrasada y demasiado expuesta a las crisis de subsistencia, que por desgracia eran frecuentes.

Al no disponer de recursos suficientes para poner en marcha fábricas siderúrgicas y/o metalúrgicas, la industria catalana se centró en la producción de bienes de consumo, terreno en el cual el algodón lideró el desarrollo económico.

Pero para conseguir el auge pleno del textil catalán los empresarios debían hacer frente a las adversidades expuestas en las anteriores líneas, motivo por el cual eran constantes las demandas de medidas de carácter proteccionista a las autoridades competentes para dar preferencia al producto autóctono frente al extranjero, que tenía unos costes de producción menores y por lo tanto era más barato.

Con el objetivo de poder competir cuánto antes con los tejidos comercializados desde Inglaterra, la mayoría de las fábricas, llamadas por aquél entonces “vapores”, se construyeron en la costa cerca de los puertos que recibían las materias primas abaratando así los costes de producción derivados del transporte de las mismas. Por este motivo las comarcas del Barcelonés, el Maresme i el Garraf asumieron todo el protagonismo fabril entre los años 30 i 60 del siglo XIX. Fue en el mismo año 1830 cuando Ferran VII  puso en marcha una serie de reformas de carácter liberal que impulsaron la actividad industrial y favorecieron la mecanización de las fábricas. Ejemplo paradigmático de este hecho es la fábrica textil Bonaplata de Barcelona, la primera en disponer de una máquina de vapor. La evolución se vio ralentizada por la inestabilidad política y social que había provocado la primera Guerra Carlina, pero ya en la década de 1840 las máquinas de hilar tradicionales (ej. “bergadana”) se sustituyeron por las “mule-jenny” de origen británico. El proceso de mecanización no se detuvo aquí, ya que una década más tarde las “mule-jenny” perderían su puesto en beneficio de las “selfactinas” (self-acting en inglés) que requerían menos mano de obra.

Este mapa de Cataluña nos muestra dónde se centraba la industria algodonera en el año 1861. En color rojo nos muestra dónde estaban situadas las principales hilados y en color azul los principales telares.

Este mapa de Cataluña nos muestra dónde se centraba la industria algodonera en el año 1861. En color rojo nos muestra dónde estaban situadas los principales hilados y en color azul los principales telares.

Una década más tarde, en 1870, se dio un paso más allá. El carbón resultaba demasiado caro así que se buscaron fuentes de energía alternativas. De entre todas las posibilidades, el agua se convirtió en la escogida por muchos empresarios catalanes que trasladaron sus fábricas de la costa hacia las cuencas fluviales para aprovechar la energía hidráulica. Los ríos Besòs, Llobregat, Cardener i Ter atrajeron la mayoría de la actividad industrial de aquél período. Con este cambio nacieron las “colonias”,  un nuevo concepto de producción industrial, alejado de las grandes urbes, cuyo eje era la fábrica pero que además disponía de todo tipo de servicios complementarios para los obreros y sus familias, entre ellos iglesias, escuelas, economatos o las mismas residencias familiares.

Aunque no podemos entender del todo la Revolución Industrial sin antes hablar de uno de los factores que la hizo posible: la agricultura.

La incapacidad de la agricultura tradicional para mejorar la productividad impidió durante largo tiempo la expansión de las economías europeas, por eso el primer requisito que debió cumplirse para que la industrialización triunfara era que los campos produjeran suficiente sustento para alimentar a toda la gente que abandonaba el mundo rural para trabajar en las fábricas.

Las mejoras de la productividad no solo dependían de la adopción de nuevas técnicas de cultivo sino que el marco institucional de muchos países dificultaba la extensión de estas nuevas técnicas. Del mismo modo que en el apartado técnico la sustitución del barbecho por la rotación de los campos y la introducción de abonos químicos y nuevas herramientas supuso un antes y un después en el rendimiento agrícola, el cambio en las estructuras agrarias también fue imperativo. La propiedad comunal se sustituyó por la propiedad privada mediante las “enclosure acts” (cercamiento de los campos) hecho que propició la extensión de la superficie cultivada i permitió la entrada de nuevos cultivos.

Sea como fuere, la agricultura desempeñó una serie de funciones clave en el proceso de industrialización de la Europa del siglo XIX entre la cuales podemos destacar las siguientes:

1.- Producir suficientes alimentos para una población en rápido crecimiento.

2.- Liberar mano de obra en favor del sector industrial.

3.- Actuar como demandante de productos manufacturados a fin de estimular el desarrollo de la industria.

4.- Proporcionar capitales para la inversión industrial.

5.- Producir cultivos de exportación que permitieran financiar la importación de “inputs” industriales (materias primas, energía, técnicas).

6.- Evitar importaciones de alimentos para hacer posible la importación de materias primas, fuentes de energía y maquinaria para la industria.

Una vez concluido este análisis de carácter más coyuntural podemos profundizar en una explicación teórica de lo que sucedió en Cataluña en base a las ideas de A. Gerschenkron, un autor de referencia en historia económica y que hemos tratado ampliamente en clase.

Una de las teorías más populares de este estudioso es su afirmación de que los países menos desarrollados pueden obtener ventajas de esta situación de atraso económico. Este concepto es entendido como aquella tensión existente entre el estado real de las actividades económicas en un país y los obstáculos que se oponen al desarrollo industrial del mismo. Las tres principales características que definen este concepto son la disminución de la productividad, la baja calidad de las instituciones públicas y finalmente, la amplia presencia social de pobreza hablando en terminos de pobreza absoluta. España cumplía estas características y es por este motivo que la Revolución Industrial llegó de forma más tardía que en la resta de pasises europeos. No obstante, Alexander Gerschenkron, nos muestra en su libro “Atraso económico e industrialización” una serie de ventajas que pueden derivarse de esta situación. Este autor afirma que los países menos avanzados pueden acortar su proceso de desarrollo mediante la adopción de técnicas y tecnología patentadas anteriormente en otros paises. Por lo tanto, aunque la Revolución Industrial llegó de forma tardía en España, gracias al atraso económico, tuvo un proceso de industrialización más corto que el de los países que la precedían, ya que podía disponer de transferéncias de tecnología e importaciones de capital. El autor también comenta que una industrialización tardía puede ayudar al desarrollo de industria química pesada en etapas más tempranas que la de países más avanzados, este fue el caso de Catalunya, territorio en el cual se fundaron numerosas empresas dedicadas a la producción de abonos artificiales necesarios para aumentar la fertilidad de los campos y facilitar, así, la industrialización. Otro punto a su favor es que los países atrasados carecen de mano de obra cualificada, pero están capacitados para establecer nuevas tecnologias a través de importaciones de capital y conocimientos, esto es así debido a la dificultad que supone, en los países desarrollados, deshacerse de los equipamientos obsoletos frente a la facilidad de inversión que existe en países subdesarrollados.

Haciendo referencia a los efectos sociales que la Revolución Industrial produjo en Cataluña cabe destacar que tanto patrones como hombres de negocios pasaron por encima de la nobleza y la aristocracia más tradicional.

Esto sucedió debido a que se impuso el sistema económico capitalista y surgieron dos nuevas clases sociales, la burguesía y el proletariado. Las condiciones laborales no cambiaron después de la revolución industrial, los trabajadores siguieron teniendo unas condiciones laborales pésimas, aunque ahora estaban marcadas por la cadencia de la maquinaria que utilizaban.

Fue en esa época cuando surgieron las primeras ciudades estrictamente industriales. Muchas familias se mudaron del campo a la ciudad para trabajar en las nuevas industrias. El crecimiento demográfico en las ciudades (Barcelona, de 175.000 habitantes en 1850 pasó a los 535.000 habitantes en 1900) no solamente se ocasionó gracias al flujo de campesinos que llegaban como mano de obra sino también por el incremento de la tasa de natalidad, que se produjo gracias a una mejora en la alimentación y en las condiciones higiénicas y sanitarias.

Trabajo infantil en la Revolución Industrial

Esta imagen muestra la situación precaria que sufrían los trabajadores infantiles

Las condiciones de vida de la clase obrera eran muy duras, a principios de la industrialización los obreros llegaban a trabajar hasta 16 horas diarias. Por otro lado, el Estado no ofrecía ninguna protección a los trabajadores cuyas condiciones no estaban reguladas, es por este motivo que mujeres y niños trabajaban en circunstancias aún más precarias que las de los hombres.

Como bien hemos comentado anteriormente, muchos artesanos se vieron obligados a dejar su empleo ya que su trabajo fue substituido por una máquina, especialmente en la industria textil muchos trabajadores se encontraron en esta situación. Consecuencia directa de este hecho fue su reacción que se concretó con la destrucción tanto de fábricas como de maquinaria. Estos ataques fueron conocidos como “Ludismo”. En Barcelona el 5 de agosto del año 1835 obreros de diversas fabricas se dirigieron hacia “El Vapor” , mataron a tres de los técnicos extranjeros y prendieron fuego al edificio.

Con el paso del tiempo, se empezó a gestar una conciencia de clase obrera que definía nuevas formas económicas, sociales y políticas de organización social.

En Cataluña, el primer sindicato fue el de tejedores (1840) pero fue enseguida ilegalizado, no fue hasta el año 1902 cuando se reconoció el derecho de huelga y dos años más tarde se reconoció el domingo como día festivo. La Revolución Industrial, por lo tanto, fue el motivo por el cual hoy en día gozamos de ciertos derechos laborales y leyes específicas al respecto.

En conclusión, la Revolución Industrial originó por primera vez un crecimiento económico sostenido gracias a la confluencia espacio-temporal de una serie de factores. En primer lugar para que se produzca un crecimiento económico es necesaria una abundante mano de obra y con un alto grado de formación y especialización en el trabajo.  Otra de las características que define este crecimiento económico es la buena reinversión de capital, para mejorar la maquinaria y a la vez asegurar una mayor capacidad de producción, la incorporación de nuevas tecnologías  contribuye, pues, a incrementar el rendimiento económico.

En esta imagen observamos la evolución de la mecanización del sector textil desde el año 1700 hasta el 1785

En esta imagen observamos la evolución de la mecanización del sector textil desde el año 1700 hasta el 1785

Además la intervención del Estado también fue de gran importancia para el crecimiento económico gracias a sus inversiones de capital o a la declaración de leyes que favorecían dicho desarrollo. Finalmente es necesario hacer referencia a las costumbres y mentalidades que fueron inculcando durante esa época, estos factores también juegan un papel fundamental en el crecimiento económico de una región ya que pueden agilizarlo o ralentizarlo. En Cataluña, como hemos visto, todas estas características confluyeron de modo más o menos simultáneo para impulsar, no sin dificultades, esta región más allá de lo que se podía esperar teniendo en cuenta el contexto del conjunto del estado español.